El futurista Gerd Leonhard prevé un boom de transformaciones tecnológicas en los próximos 30 años

Juliana Elias, especial para LogicalisNow

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Desde la revolución industrial, la humanidad ha dado un salto en desarrollo y tecnología que no se compara a ningún momento de los seis milenios de historia de la civilización. Entramos al siglo 20 prácticamente sin luz eléctrica y teniendo que pasar por centrales de control manual para hacer una llamada telefónica, y salimos habiendo visto la explosión de una bomba atómica, el mapeo del espacio y el intercambio de información de manera instantánea por Internet. Para Gerd Leonhard, los principales cambios todavía están por llegar. “La humanidad va a cambiar más en los próximos 30 años que en los últimos 300”, afirma el alemán futurista en su libro más reciente, “Technology x Humanity: The coming clash between man and machine”, publicado en el 2016.

Como ejemplo de la súper revolución a punto de estallar y las cosas que están por llegar o que ya están a nuestro alrededor, el especialista habla de las computadoras híper veloces, los dispositivos de realidad aumentada que interactúan con lo que vemos y la manipulación de genes. “La tecnología no había llegado al punto de cambiar a los seres humanos”, explicó Leonhard en una entrevista dada por teléfono a Logicalis Now. “Ya no es algo lejano, y este es el gran cambio”. Leonhard, que hoy tiene 57 años, comenzó su carrera aparentemente lejos de la tecnología, trabajando como guitarrista y productor musical en los años ochenta y noventa. Cuando surgió Internet, se aventuró en algunas startups relacionadas a música y medios digitales, conociendo y especializándose, de a poco, en las revoluciones que la tecnología podía causar. Hoy, figura con frecuencia en las listas de los principales nombres relacionados al tema – en el 2015, entró al ranking de las 100 personas más influyentes de Europa de la revista Wired – y, entre charlas y consultorías, acumula una cartera de cientos de clientes muy variados, como Google, Mastercard, Siemens, la ONG internacional de medio ambiente WWF, el periódico Financial Times y la Comisión Europea.

A continuación están algunas de las ideas de Leonhard sobre el futuro de la tecnología en nuestra vida y los desafíos que eso conlleva.

“En 20 años, podremos ser súper humanos. Y eso es completamente diferente de tener un coche o un teléfono nuevos”.

LogicalisNow – Usted afirma en su libro que la humanidad va a cambiar más en los próximos 30 años que en los 300 anteriores. ¿Por qué cree que eso pasará?

Gerd Leonhard – En los últimos 300 años hubo algunos cambios grandes, como la sociedad industrial, la máquina a vapor o, antes de eso, la imprenta. Sin embargo, la tecnología no había llegado al punto de cambiar a los seres humanos. Pero pronto la tecnología podrá entrar en nuestras cabezas, generar la realidad aumentada, manipular los genes para cambiar nuestros cuerpos. Eso quiere decir que ya no es algo lejano, y esta es la gran diferencia. Ahora, podemos cambiar lo que pensamos y lo que vemos y, dentro de poco tiempo, quienes somos. Dentro de 20 años, con una máquina inteligente que tenga un cociente intelectual de 5000, podremos ser “súper humanos”, y eso es completamente diferente de tener un coche o un teléfono nuevos.

LN – ¿Qué le hace pensar que este cambio será más rápido que el que vimos en el siglo pasado?

GL – Son cosas que ya están pasando. Tenemos, por ejemplo, la computación cuántica, con computadoras en qubits (bits cuánticos), que son un millón de veces más rápidas que las que conocemos ahora. Otro recurso que avanza rápido es el procesamiento de lenguaje natural. En dos o tres años, las computadoras serán capaces de entender el 100% de lo que decimos, lo cual ya hacen hoy, en realidad, pero con algunas dificultades. Estamos en un punto de inflexión, en el cual muchas tecnologías que eran ciencia ficción se están convirtiendo en realidad.

LN – ¿Cómo las tecnologías podrán cambiar a las personas? ¿Qué tecnologías son?

GL – Un ejemplo son los sistemas que pueden evitar enfermedades como diabetes. Al monitorear los pacientes, aprenden a hacer mejores diagnósticos o pueden dar inyecciones automáticas de insulina. Otra posibilidad es hacer un implante de chips conectados a sistemas de seguridad, para abrir puertas y cosas similares. También está la realidad aumentada, como Google Glass o las nuevas gafas de Intel, y la llamada realidad mixta, que ingresa información en la realidad. Dentro de poco, será posible reprogramar genes para evitar el cáncer. Estamos yendo más allá de nuestra humanidad, haciendo cosas “súper humanas”. No son tecnologías muy distantes, estamos hablando de alrededor de 20 o 30 años.

LN – ¿Qué está disponible o en desarrollo hoy?

GL – Una de las cosas más instigadoras que se están desarrollando actualmente es la posibilidad de que las máquinas aprendan cosas muy complejas, como el diagnóstico de una enfermedad, de un cáncer. Y lo harán mejor que los seres humanos. Un sistema inteligente puede leer 5 millones de imágenes de cáncer de piel y, así, aprender cómo es. Para nosotros, humanos, eso es imposible, porque no podemos ver 5 millones de fotos de algo. Con una computadora con esta capacidad, las posibilidades son infinitas. A partir de ahí, podemos concentrarnos en las habilidades que solamente los humanos poseen, como hablar con el paciente que tiene cáncer.

“Cuanto más conectados estamos y más beneficios tenemos, más expuestos quedamos a efectos colaterales”

LN – Además de la salud, ¿qué otros sectores sufrirán cambios?

GL – Básicamente todos. Tendremos ciudades inteligentes, agricultura inteligente, jardinería inteligente, nutrición inteligente, mejores soluciones de logística… Algunos estiman que los costos logísticos se pueden reducir 60% una vez que todo esté conectado. En el caso de la energía, la expectativa es que, en pocos años, la batería de un coche eléctrico pueda durar 1.000 millas (1.600 kilómetros), lo cual cambiaría completamente nuestro concepto de transporte. Hay ejemplos en todas partes. La mayoría es positiva, pero eso no significa que no haya problemas. Una vez que todo esté conectado en una ciudad– el tráfico, las personas, el medio ambiente, la energía –, todo se volverá más vulnerable. Cuanto más conectados estamos y más beneficios tenemos, más expuestos quedamos a efectos colaterales.


LN – ¿Cuáles son los efectos colaterales, y cómo se pueden superar?

GL – La seguridad cibernética es una gran preocupación, al igual que el uso de los datos disponibles. Hoy día no son problemas tan serios porque las tecnologías todavía no funcionan plenamente y muchos no tienen acceso a cosas como robots o inteligencia artificial. Sin embargo, en el futuro, serán tan eficientes que es de esperarse que se usen para todo tipo de finalidad, con malas intenciones. Por eso, necesitaremos crear lo que llamo de ética digital: consensos y reglas que definan quién es responsable de cada cosa y establezcan lo que es bueno y lo que es malo en el mundo digital, exactamente como se hizo con la energía nuclear o la industria de petróleo, por ejemplo. Si no definimos los límites, aumentan las chances de que haya problemas. Facebook es un gran ejemplo, por la forma abusiva como usa nuestros datos, ya que en la actualidad no hay supervisión o reglamentación sobre este tipo de actividad.

LN –¿Cómo se debe crear la “ética digital”?

GL – Los gobiernos deben equilibrar las posibilidades de negocios, ciencia y tecnología con el interés de los ciudadanos como un todo. No soy un gran entusiasta de la regulación, pero no hay otro camino. Estamos hablando de herramientas muy poderosas y empresas muy grandes. Basta con recordar que las cuatro más grandes – Facebook, Google, Apple y Amazon – tienen más dinero que todo el PIB de Francia. Son como países. Instituciones como estas pueden hacerse tan poderosas que las reglas del capitalismo ya no serán suficientes para supervisarlas. En el libre mercado, cualquier iniciativa que genere dinero y lucro es buena, pero llegaríamos a una situación en la cual los beneficios de la tecnología terminarían concentrados en un grupo selecto, generando dinero para pocos, mientras nosotros nos perdemos en las tecnologías y la automatización corta la mitad de los empleos. El bien común debe volver a la ecuación. Tendremos que migrar a una especie de capitalismo sostenible, en el cual primero se busca el beneficio de las personas y del medio ambiente y, finalmente, el lucro.