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Menos control y más colaboración

Después de revolucionar el desarrollo de software, las metodologías ágiles también van a transformar los procesos corporativos de varias áreas

Juliana Elias, especial para a LogicalisNow

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“Por lo general, el 75% de los proyectos falla por la dificultad de estimar el tiempo necesario. La mayoría de las veces se equivocan con el plazo y consecuentemente con el costo”

Pedro Bicudo, TGT Consult

“La metodología se ha mostrado inteligente, simple y eficaz en ING, y pasó a ser usada por otras áreas además de desarrollo de software: desarrollo de procesos y de productos”

Fernando Blanco, consultor de Engaging

No hace muchos años, el proceso de desarrollo de software corporativo era largo, y solía pasar que su resultado no estuviera de acuerdo con lo que se había pedido. El modelo cambió con la llegada de las metodologías ágiles, que dentro de poco dominarán el mercado y llegarán también a otras áreas.

Pero volvamos al principio. El desarrollo de software tradicional empezaba con un pedido de un área de negocios, que le enviaba a sus pares de TI una lista de requisitos y documentos para iniciar el proceso. Dentro del plazo establecido, el área de TI entregaba el producto terminado, que por lo general no le gustaba a los solicitantes, lo cual daba lugar a otro largo proceso de correcciones y personalizaciones.

¿Por qué pasaba eso? Según Pedro Bicudo, autor de los estudios de ISG en Brasil en alianza con TGT Consult, este modelo de trabajo viene del área de ingeniería. Pedro explica que la construcción tiene una fase creativa, hecha por un arquitecto, y fases técnicas, realizadas por ingenieros. En la primera, es imposible estimar el tiempo, porque depende de varios factores: entender el gusto del cliente, armar un plan y crear formas que lo representen. La fase técnica, a su vez, es previsible porque involucra acciones como dimensionar, hacer el cálculo estructural, etc. “Una vez que tenemos la planta lista, pasamos a la fase de construcción, en la cual es posible estimar el tiempo porque las especificaciones son claras”, dice.

Los problemas comienzan en el momento de trasladar el modelo a la ingeniería de software. No existen proyectos de software iguales, y la estimación se hace usando una base sobre la cual las partes involucradas no tienen control. Según Bicudo, cuando la ingeniería de software se apropió de estos principios, llegó a metodologías divididas en diagnóstico, construcción y prueba para la producción. “Por lo general, el 75% de los proyectos falla por la dificultad de estimar el tiempo necesario.

La mayoría de las veces se equivocan con el plazo y consecuentemente con el costo”, afirma, recordando que también hay muchos problemas de integración y el software no funciona como se
esperaba.

Rafael Capra, gerente de Agile Lean Transformation del Lean Institute Brasil, resalta que el método ortodoxo primero verifica todos los requisitos y documentos para recién después empezar a desarrollar el software. “El cliente tiene una necesidad y uno trata de entender todo lo que quiere, pero son demasiadas cosas”, compara.

¿Y las metodologías ágiles?

“En ese modelo, cualquier cambio requiere alterar todo el trabajo ya hecho. Imagínese la cantidad de tiempo perdido, y multiplíquelo por la velocidad de las campañas digitales. Eso sí sería un caos”

José Geraldo Barros Coscelli, CEO y fundador de la agencia Seven7th

Las metodologías ágiles (ver box) surgieron para hacer que los requisitos y el resultado final del desarrollo de software se acercaran. Para tal, según Bicudo, quiebran la teoría de que se puede especificar un software. En lugar de diseñar todo, la idea es proyectar solo la primera parte. “Así, uno pasa a tener ciclos de entrega muy rápidos, lo cual facilita la corrección de pequeños problemas”, explica.

Para Capra, más que la metodología, el modo de pensar debe ser ágil y considerar ciclos iterativos y crecientes que facilitan la adaptación a cualquier cambio. “La idea es ir haciendo pequeños incrementos del producto y presentando el MVP (producto viable mínimo) para hacer la prueba con el cliente. Estas interacciones se llaman sprints y permiten que el cliente vaya probando y cuestionando a lo largo del proceso para que se desarrolle exactamente lo que quiere”, explica.

Para Fernando Blanco, consultor de Engaging, una de las grandes ventajas del mundo ágil es que se crea un grupo de trabajo multidisciplinario que entiende el objetivo de la entrega y la planifica. “No se hace solo una entrega final: están los sprints, que son reuniones para verificar si las cosas se están encajando. Así, el cliente se va enterando del proceso y puede solicitar cambios en el proyecto. Hay una jerarquía que permite que el proyecto sea flexible sin que sea un caos”, explica.

Gracias a esa interacción constante y al hecho de que todas las partes involucradas pueden seguir el progreso del proyecto, se garantiza la satisfacción del cliente. “Dichas metodologías contribuyen para mejorar la experiencia de los clientes. Sin embargo, para que puedan alcanzar su potencial completo, necesitan madurar en las organizaciones. Se trata de un cambio cultural, en el cual el foco es el cliente”, evalúa Ernesto Marano, gerente de operaciones de core IP, móvil y B2B de Telefónica Argentina.

Las metodologías ágiles se han hecho cada vez más populares gracias a su rapidez para presentar resultados y a un resultado final mucho más próximo a lo imaginado inicialmente. Para Bicudo, el tiempo está mostrando que el concepto ágil funciona, es mejor y gasta menos. “Los últimos dos años, hemos vivido un ciclo en el cual las personas ya se preguntan por qué no están haciendo proyectos ágiles. Hay más espacio para que el desarrollador interactúe y colabore con el cliente, lo cual significa menos planificación y control y más colaboración”, compara.

Capra destaca que uno de los grandes beneficios de las metodologías ágiles es la transparencia con el cliente. Con las entregas incrementales, los desarrolladores ya no necesitan esconderse en sus cronogramas. “El cliente deja de preocuparse con las fechas y se beneficia con las entregas. Al mismo tiempo, el equipo se dedica a entregarle valor al cliente”, compara, resaltando que esta es la gran ventaja de las metodologías: son dirigidas al cliente. “Uno recibe feedback del cliente y ya no necesita esperar tanto tiempo para corregir los errores. La idea del concepto ágil es experimentar, equivocarse y adaptarse rápidamente. Esa es la principal ventaja”, concluye.

Nuevas áreas

Los resultados obtenidos por las áreas de TI con las metodologías han llamado la atención de otras áreas, y hoy podemos notar la adopción de dichas metodologías en varios procesos de negocios, tanto en grandes corporaciones como en startups recién llegadas al mercado. Un ejemplo mencionado por Fernando Blanco es el de ING Bank, uno de los mayores grupos financieros de Holanda.

La institución adoptó Scrum en uno de los equipos de su área de desarrollo de software en agosto del 2011. Los equipos que utilizaron la metodología tuvieron ciclos de proyectos más cortos, y pasaron de 3/6 meses a 6/9 semanas. Con estos resultados, la institución definió que a partir de diciembre del 2012 todas las entregas de software se harían con equipos Scrum.

Eso no fue todo. Con los resultados, la organización decidió expandir Scrum a todos sus procesos internos. Para tal, desde el 2013 la institución ha reconfigurado su gobernanza y procesos con el objetivo de absorber los beneficios del desarrollo de productos a través de Scrum. “La metodología se ha mostrado inteligente, simple y eficaz, y pasó a ser usada por otras áreas además de desarrollo de software: desarrollo de procesos y de productos”, recuerda Blanco, que en ese momento era uno de los directores ejecutivos del banco.

A lo largo de los últimos años, Logicalis ha estado trabajando para adoptar metodologías ágiles en parte de sus procesos. La unidad de software services es candidata natural a la adopción de la metodología, pero no es la única usuaria. Las áreas de operaciones para clientes estratégicos en Argentina también adoptan la metodología y ya cosechan sus beneficios. En la actualidad, cinco Scrum Masters certificados atienden las operaciones de los cuatro clientes principales en el país.

Leonardo Malvar, Gerente de operaciones de Logicalis Argentina, cuenta que, pese a los beneficios, también ha enfrentado barreras para implementar la metodología. “El primer desafío es entender que el alcance de un proyecto/servicio será evolutivo desde el principio y que, por lo tanto, el uso de esta metodología servirá para administrarlo sin desacuerdos”, explica el ejecutivo. Además, destaca la importancia de un cambio de mindset, para que las nuevas metodologías sean de hecho entendidas, y no solo vistas como un conjunto de “irregularidades ingobernables”. “Es necesario entender que el objetivo no es provocar un caos, sino dejar de perder tiempo con aspectos que no añaden valor a nuestras propuestas, soluciones y servicios”, concluye.

La que también ha adoptado metodologías ágiles en su día a día es Seven7th, agencia de marketing digital consultivo que inició sus operaciones en Brasil en agosto del 2018. El CEO y fundador de la agencia, José Geraldo Barros Coscelli, recuerda que la confianza en los resultados proporcionados por las metodologías ágiles viene de sus años en el mercado de TI: ha estado en empresas como Siemens, Dedalus y Globalweb.

Cuando abrió la agencia, decidió que sus procesos de negocio seguirían dicha metodología. “La idea es que nuestros clientes estén involucrados y participen de todas las etapas de los procesos de planificación, ejecución y métricas. Así, podemos hacer las correcciones de ruta necesarias con mucho más agilidad”, dice.

Según Coscelli, sin la metodología ágil el modelo tradicional seguiría un camino parecido al de desarrollo de software: un briefing con el cliente y después la entrega de toda la campaña lista. “En ese modelo, cualquier cambio requiere alterar todo el trabajo ya hecho. Imagínese la cantidad de tiempo perdido, y multiplíquelo por la velocidad de las campañas digitales. Eso sí sería un caos”, compara.